Alguien acaba de escribir «dónde comer cerca» a doscientos metros de tu puerta. Google le ha enseñado tres restaurantes en un mapa. Si el tuyo no está entre esos tres, no existe para esa persona, aunque tengas la mejor cocina de la calle.
Esa decisión no la toma el algoritmo por capricho. La toma leyendo lo que tú has rellenado —o dejado en blanco— en tu ficha de Google. Y la mayoría de fichas de restaurante que revisamos están a medio hacer: sin categoría correcta, con fotos de hace cuatro años, sin horarios especiales y con reseñas sin contestar.
Esto se arregla en una tarde. Vamos por partes.
La categoría principal decide en qué búsquedas apareces
Es el campo más importante de toda la ficha y el que más veces está mal puesto.
Google usa la categoría principal para decidir a qué búsquedas puedes optar. Si tienes puesto «Restaurante» a secas y lo tuyo es una pizzería, estás compitiendo en la categoría más saturada del mundo en lugar de en la que ganarías sin esfuerzo.
Cómo elegirla: piensa en cómo te describiría un cliente por teléfono a un amigo. «Es un sitio de arroces», «es una hamburguesería», «es una tapería». Esa frase es tu categoría principal.
Categorías secundarias: hasta nueve más
Las secundarias amplían tu alcance sin canibalizar la principal. Un restaurante de cocina andaluza puede añadir «Bar de tapas», «Restaurante de comida mediterránea», «Terraza» o «Restaurante para grupos».
La regla: añade solo categorías que puedas defender. Si pones «Restaurante vegano» y no tienes carta vegana, las reseñas te lo van a recordar.
Los atributos funcionan como filtros de búsqueda
Los atributos son esas casillas que parecen decorativas y no lo son. Cuando alguien filtra por «acepta reservas», «con terraza» o «apto para niños», Google solo enseña los locales que tienen esa casilla marcada.
Los que más se filtran en hostelería:
- Terraza al aire libre
- Admite reservas
- Menú del día
- Opciones vegetarianas y veganas
- Accesible en silla de ruedas
- Admite perros
- Wi-Fi gratis
- Aparcamiento cercano
- Bueno para grupos
- Comida para llevar y entrega
Cada casilla sin marcar es una búsqueda en la que no sales. Revísalas todas, incluso las que te parezcan obvias.
Las fotos son el primer vistazo, no un extra
El usuario mira las fotos antes de leer una sola palabra. Y las mira en un orden que Google decide, no tú, pero al que sí puedes influir subiendo material bueno y constante.
Qué fotos necesitas
De fachada. Para que la gente reconozca el sitio al llegar. Sin esta foto, pierdes clientes que pasan por delante y no te identifican.
De interior. Dos o tres, en el horario en el que el local se ve mejor. Si tu fuerte es la cena, fotografía la cena.
De los platos. Los que realmente pides que la gente pida. Luz natural siempre que puedas, plato limpio, fondo sencillo.
Del equipo. Genera confianza y a Google le gusta ver actividad humana en la ficha.
Frecuencia
Sube fotos nuevas cada mes. No hace falta una sesión profesional cada vez: una foto decente de un plato de temporada mantiene la ficha viva. Una ficha con la última foto de hace dos años le dice a Google y al cliente lo mismo: que quizá ya ni estés abierto.
Los horarios: el campo que más clientes cuesta
Un horario mal puesto genera dos cosas malas a la vez: un cliente que llega y se encuentra la puerta cerrada, y una reseña de una estrella explicando exactamente eso.
Horarios especiales
Este es el apartado que casi nadie usa y que en Granada marca la diferencia. Semana Santa, el Corpus, el Día de la Cruz, el 15 de agosto, Nochebuena, Año Nuevo, el Día de Reyes.
Si tu horario cambia esos días y no lo has indicado, Google muestra el horario normal. Y ahí es donde se generan las peores reseñas.
Configúralos todos de golpe a principio de año. Es media hora y te ahorra disgustos durante doce meses.
Horarios por servicio
Si das desayunos, comidas y cenas con cortes entre medias, indícalo. Un cliente que busca a las 17:00 necesita saber si estás en cocina o solo sirves bebida.
Las reseñas: contestarlas todas, especialmente las malas
Google mide tu actividad en la ficha, y responder reseñas es actividad. Pero el motivo de peso es otro: quien lee las reseñas antes de reservar se fija en cómo respondes, no solo en la nota.
Las buenas
Respuesta corta, personal, sin plantilla. Si mencionan un plato, nómbralo en la respuesta. Eso mete de forma natural el nombre de tus platos en el contenido de tu ficha.
Las malas
Responde en menos de 24 horas. Sin discutir, sin justificarte de más. Reconoce, explica brevemente si hace falta y ofrece una solución fuera de la reseña.
Una mala reseña bien contestada convence más que diez buenas. Enseña que detrás del negocio hay alguien atento.
Cómo pedirlas
No compres reseñas nunca. Pide las que te merezcas: un QR en la cuenta, una frase del camarero al cobrar, un enlace directo en tu mensaje de confirmación de reserva. El enlace corto para dejar reseña lo genera Google desde tu propio panel.
La sección de preguntas: escríbetelas tú
En tu ficha hay un apartado de preguntas y respuestas que cualquiera puede rellenar. Y si no lo rellenas tú, lo rellena quien pase por ahí, con la información que buenamente crea recordar.
Adelántate. Publica tú mismo las preguntas que te hacen por teléfono todos los días y respóndelas:
- ¿Hay que reservar?
- ¿Tenéis menú del día? ¿A qué precio?
- ¿Se puede ir con niños?
- ¿Hay opciones sin gluten?
- ¿Dónde puedo aparcar?
- ¿Admitís grupos grandes?
Esas respuestas son texto indexable dentro de tu ficha y reducen llamadas al local.
Carta y enlace de reserva
Dos campos pequeños con efecto directo en el número de mesas que llenas.
La carta. Súbela como enlace a una página de tu web, no como PDF ni como foto. Un PDF no lo lee bien el móvil ni lo indexa Google. Una página de carta en tu web te posiciona además por los nombres de tus platos.
El enlace de reserva. Si trabajas con una plataforma de reservas, conéctala. Si no, enlaza a un formulario o a WhatsApp. Quitar un solo paso entre «me apetece» y «he reservado» cambia la conversión.
Los cuatro errores que más veces vemos
Duplicar la ficha. Dos fichas del mismo local reparten las reseñas y confunden a Google. Si tienes una duplicada, reclámala y solicita la fusión.
Cambiar el nombre para meter palabras clave. «Restaurante El Nombre – Mejor Paella de Granada» es motivo de suspensión. El nombre de la ficha es el nombre del local, tal cual aparece en la fachada.
Dejar la ficha sin verificar. Sin verificación no controlas tu propia información y cualquiera puede sugerir cambios que Google acepte.
No publicar nada nunca. Las publicaciones de la ficha caducan, pero mientras están activas ocupan espacio en tu resultado de búsqueda. Un menú de la semana, una novedad de carta, un horario especial. Una al mes es suficiente.
Qué hacer esta semana
Si solo tienes un rato, este es el orden por impacto:
- Revisa que la categoría principal sea la correcta y añade las secundarias que te falten.
- Marca todos los atributos que apliquen a tu local.
- Sube cinco fotos nuevas: fachada, interior y tres platos.
- Configura los horarios especiales de todo el año que queda.
- Responde todas las reseñas sin contestar, empezando por las negativas.
- Publica seis preguntas frecuentes con sus respuestas.
Con eso ya estás por delante de la mayoría de fichas de tu calle.
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