Si tu negocio no aparece en Google Maps cuando alguien busca lo que vendes, no es mala suerte ni que Google te tenga manía. Tienes la ficha creada, has puesto las fotos, el horario y el teléfono. Buscas tu propio negocio y ahí está, perfecto. Pero buscas «fontanero en Granada» o «restaurante cerca de mí» y aparecen otros tres que conoces, uno que abrió en marzo, y tú no.
Hay razones concretas, y casi todas se pueden comprobar en diez minutos.
Antes de entrar: Google ordena los resultados de Maps con tres criterios que ha publicado él mismo. Relevancia (cuánto encaja tu negocio con lo que alguien busca), distancia (dónde está esa persona cuando busca) y prominencia (cuánto se habla de ti, dentro y fuera de Google). Todo lo que viene ahora es alguna de esas tres cosas estropeada.
Buscas desde tu propio negocio, así que siempre te ves
Este es el primer autoengaño y el más común.
Cuando buscas tu negocio estando en tu negocio, Google tiene tu ubicación a cero metros del local. Apareces primero sí o sí. Lo mismo pasa si buscas desde casa en el mismo barrio, o si tu móvil lleva años buscando «mi» negocio y Google ya ha aprendido cuál te interesa.
La prueba real es otra: pídele a alguien que esté en otro barrio de Granada que busque lo que vendes, sin nombrarte. Si para esa persona tu negocio no aparece en Google Maps y en cambio ve otros tres, ya tienes el diagnóstico que necesitabas.
La categoría principal está mal elegida
De todo lo que puedes tocar en una ficha, esto es lo que más mueve la aguja. Y es lo que más gente tiene mal.
La categoría principal le dice a Google para qué búsquedas eres candidato. Si eres una cafetería que también sirve comidas y has puesto «Restaurante», estás compitiendo con todos los restaurantes de Granada en lugar de con las cafeterías, donde ganarías. Si eres un taller que ha puesto «Taller de reparación de automóviles» pero el 80% de tu facturación es neumáticos, estás fuera de «neumáticos Granada».
Entra en tu ficha, mira qué categoría principal tienes puesta, y pregúntate si es literalmente lo que escribiría un cliente. No lo que tú dirías en una reunión: lo que escribiría alguien con prisa en el móvil.
Las categorías secundarias también cuentan, pero mucho menos. La principal es la que decide.
La distancia manda más de lo que crees
Esta es la que más frustra, porque no se arregla con nada de lo que hagas en la ficha.
Si tu negocio está en Zaidín y alguien busca desde Plaza Nueva, Google va a enseñarle lo que tiene a doscientos metros antes que lo tuyo. No importa que tú tengas mejores reseñas ni mejor web. A igualdad de todo lo demás, gana el que está más cerca de quien busca.
Para un negocio en Granada esto tiene una consecuencia práctica: no persigas «en Granada», persigue tu zona y tu especialidad. Un fisioterapeuta en Armilla no va a ganarle a los del centro en «fisioterapeuta Granada», pero puede ser el primero en «fisioterapeuta Armilla» y en «rehabilitación de rodilla Granada», que es una búsqueda con menos volumen y mucha más intención de compra.
Cuanto más concreto es lo que vendes, menos te afecta la distancia. Alguien que busca «cerrajero» quiere el más cercano. Alguien que busca «restauración de muebles antiguos» cruza la ciudad.
Tienes dos fichas y no lo sabes
Pasa más de lo que parece, sobre todo en negocios que han cambiado de dueño, de nombre o de local.
Dos fichas del mismo negocio se reparten las reseñas, las visitas y las señales. Ninguna de las dos llega a tener fuerza suficiente, y a veces Google muestra la antigua, la que tiene el teléfono viejo y el horario de hace tres años.
Búscate en Maps por nombre y por dirección antigua. Si encuentras duplicados, se pueden fusionar desde la propia ficha, reportando la duplicada. Se tarda, pero recuperas las reseñas.
Tu web y tu ficha dicen cosas distintas
Google compara lo que pone en tu ficha con lo que encuentra por ahí: tu web, los directorios, las páginas de tu sector, las redes.
Si en la ficha pones «Calle Recogidas 45» y en la web «C/ Recogidas, 45, 3ºB», y en un directorio aparece el teléfono fijo antiguo, cada incoherencia resta un poco de confianza. No es que te penalice: es que Google tiene menos certeza de que esos datos sean correctos, y ante la duda prefiere mostrar un negocio del que está seguro.
Lo mínimo: que el nombre, la dirección y el teléfono sean idénticos —carácter por carácter— en tu ficha, en tu web y en los dos o tres directorios donde estés. Y que la web lleve el marcado de datos estructurados que se lo diga a Google de forma explícita, que es parte de lo que hacemos en posicionamiento SEO local.
No tienes reseñas recientes
Veinte reseñas excelentes de 2022 valen menos que ocho de este año.
La frescura cuenta. Un negocio que recibe reseñas todos los meses le está diciendo a Google que sigue abierto, que sigue teniendo clientes y que la información de la ficha está viva. Uno cuya última reseña es de hace dos años parece que ha cerrado, aunque esté lleno todos los días.
Y las respuestas también. Responder a las reseñas —a las buenas y sobre todo a las malas— es señal de actividad, y es lo único que puedes hacer con una reseña de una estrella que ya está publicada.
No compres reseñas. Se detectan, y cuando Google limpia se lleva por delante las buenas también.
Estás en una zona sin número o peatonal
Esta es específica de ciudades como Granada y casi nadie la tiene en cuenta.
Buena parte del Albaicín, el Realejo y el centro tiene direcciones que Google geolocaliza mal: callejones sin numeración clara, plazas con nombre popular distinto del oficial, locales cuya entrada está en una calle y el portal en otra. El resultado es que el punto azul de tu ficha cae a sesenta metros de donde estás, a veces en otra calle.
Eso te afecta dos veces: Google calcula peor la distancia a quien busca, y el cliente que viene en coche o andando no te encuentra y se va a otro sitio.
Se arregla moviendo el marcador a mano en la ficha, hasta la puerta real. En Google Business Profile se edita la ubicación y se arrastra el pin. Si tu negocio está en una zona peatonal, además merece la pena indicar en la descripción por dónde se accede y dónde se puede aparcar.
Tu ficha no está verificada o la has perdido
Si en algún momento te apareció un cartel de «reclamar este negocio», o si la ficha la creó un empleado que ya no está, o la agencia anterior y no te pasó el acceso, puede que no la controles.
Una ficha sin verificar aparece, pero con muchísima menos fuerza, y no puedes editarla. Si pasa eso, hay un proceso de reclamación: Google manda una postal al local, o pide un vídeo en directo del negocio, y en un par de semanas la recuperas.
Compruébalo ya, aunque creas que la tienes. Es el requisito del que dependen todos los demás.
Qué revisar si tu negocio no aparece en Google Maps
Si solo tienes una tarde, en este orden:
Uno. Que la ficha esté verificada y tengas tú el acceso.
Dos. La categoría principal. Cámbiala si no es exactamente lo que escribiría un cliente.
Tres. Busca duplicados por nombre y por dirección antigua, y fusiónalos.
Cuatro. Arrastra el pin hasta la puerta real de tu local.
Cinco. Que nombre, dirección y teléfono coincidan al carácter entre ficha, web y directorios.
Seis. Pon en marcha algo —un QR en la mesa, un mensaje al terminar el servicio— para que entren reseñas cada mes.
Los tres primeros los puedes hacer tú esta semana. Los otros tres son trabajo continuo, y son los que separan a los negocios que aparecen de los que no.
Si has revisado todo y tu negocio no aparece en Google Maps
Entonces no es la ficha, es la competencia. Y ahí ya no se trata de arreglar errores sino de ganar terreno: contenido en tu web que responda a lo que busca tu cliente, enlaces desde sitios de Granada que hablen de ti, presencia en los directorios de tu sector.
Es más lento y no se hace en una tarde. Si quieres que miremos tu caso concreto, podemos revisar tu ficha y lo que están haciendo los que te adelantan en posicionamiento SEO local, o ver qué te conviene antes si tienes dudas entre trabajar el SEO o empezar con anuncios en Google.
